Contador de visitas


Visitas de hoy6
Visitas en el mes410
Visitas en el año4576
Visitas totales30312
Biografía

           Ernesto Maggiori es nacido en Tandil, provincia de Buenos Aires en el año 1954. Dejó a su ciudad natal desde temprana edad. A comienzos de los setenta, influenciado por la poesía beatnick y los escritos de Rimbaud se largó a recorrer el país con mochila, así llegó por primera vez a la Patagonia, considerando para entonces al cruce de las rutas de la entrada de Esquel, su “puerta de entrada” a la verdadera cordillera profunda.

           Durante siete años viajó por América del Sur, atravesó la cordillera por varios pasos recorriendo todo Chile, Perú, Ecuador y la parte Oeste de Colombia, luego retornó a la Patagonia para formar una familia y radicarse definitivamente. A partir de allí no se alejó mucho de Patagonia ni dejó de conocerla, de recorrerla en cada ocasión que se le presentaba; junto a esos itinerarios se inició en la lectura de libros históricos patagónicos.        

Recibido de profesor de Artes Plásticas en Tandil, durante años dibujó y pintó exponiendo sus trabajos en diversas localidades patagónicas y también en Chile. A principios de los ochenta ya dibujaba y exponía cuadros, entre otros temas inspirados en la lectura de “El señor de los anillos”. Expuso oleos y dibujos en la Cámara de Comercio y en la Universidad de Comodoro Rivadavia, como también en Bariloche, Bahía Blanca, Caleta Olivia, Trelew o Puerto Aysén en Chile. Sus últimos trabajos son mapas detallados de recorridos.

                       

De viajes y lectura, pero sobretodo conversando con la gente es que fue conociendo e interesándose con detenimiento en gran parte de la rica historia patagónica. Tuvo tres grandes bibliotecas, de la cuál hoy sobrevive la última, la que por cierto incluye buena parte de sus intereses diversos en materia de lectura, pero sobretodo en bibliografía patagónica. Su interés por la música y el amplio conocimiento que de ello devino, con el tiempo lo llevó a integrarse al grupo Surrock de cultura y a organizar recitales. Su gran colección de música, luego reemplazada por Cds originales, se constituiría para algunos entendidos en estos temas, en una de las colecciones musicales más completas y exquisitas de rock y de música étnica, quizás de la Patagonia. Con estas grabaciones a colaborado en varios programas periodísticos y musicales a lo largo de los años.                 

Como viajero ha recorrido la cordillera por senderos y pasos no habilitados, por ejemplo desde El lago Puelo hasta el Pacífico o, siguiendo el curso del Río Manso hasta su desembocadura en el Pacífico. Estos viajes lo llevaron a atravesar bosques, ríos y montañas durante semanas o días, parte a pie, a caballo y tramos en bote. Algunas de estas travesías están documentadas y permanecen inéditas. Perteneció al grupo ecologista “Huemules” y “Casas de Piedra”.

 Su último gran viaje lo realizó apenas en el 2004 luego de observar en mapas el largo y sinuosos curso del río Baker en Chile. Junto a un amigo y compañero de viajes del pasado -que actualmente reside en Neuquén- salieron desde Comodoro Rivadavia y fueron hacia el oeste, siempre dejando atrás el borde Sur del Lago Buenos Aires hasta llegar a Puerto Bertrand donde comienza el Río Baker. De Campamento en campamento junto a ocasionales e inolvidables turistas extranjeros, fueron llegando a su desembocadura en Caleta Tortel; un pequeño poblado ubicado en un hermoso estuario que todavía tiene la suerte de mantenerse alejado del “progreso”; una especie de aldea sin calles ni vehículos actualmente. Desde allí se embarcaría hacia la llamada Isla de Los Muertos en Bajo Pisagua con el objetivo de llegar hasta uno de los tantos temas que toca en sus libros. De estos viajes surgen escritos, fotos y dibujos.              

Sus trabajos colocan la mirada en una historia en común con el país vecino, Chile. Considera que todos los conflictos sociales violentos que ocurrieron desde 1917 hacia ambos lados de la cordillera, no deben ser tratados como hechos aislados y deben ser debidamente contextualizados para encontrar el eslabón que une un conflicto con otro a lo largo de todo el Siglo XX. Además se descubrirá que detrás de los hechos puntuales, siempre pueden encontrarse la huellas de los grandes capitales latifundistas originados en Punta Arenas y que todo ello forma parte de un gran “puzzle” o “rompecabezas” histórico, cuya trágica imagen final y violenta son los fusilamientos masivos de obreros rurales en 1922.

Tomado en cuenta por otros historiadores y escritores, sus libros –a excepción del primero- publicado por la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco, son editados y distribuidos por esfuerzo propio. En el año 2010, recién el diario Jornada de Trelew en su colección de historia patagónica le editó “Resistencia social y casos de bandoleraje en Patagonia”, con prólogo del historiador Pablo Lopresti de la U.N.P.S.J.B.  También en el mismo año, la Embajada Alemana de Buenos Aires eligió uno de sus libros entre las ediciones del Bicentenario, por lo que obtuvo y contó con alguna ayuda económica para editar.

                     

Dos de los temas que aparecen en capítulos del libro “Historias de Frontera” se completan con segundos aportes en “Voces de un pasado todavía presente”: La historia del violento paisano Pío Quinto Vargas que vivió en Corcovado y “Los sucesos del Lago Buenos Aires o Guerra de Chile Chico”, al respecto el autor recupera los hechos con una mirada diferente y documenta mucho de los aspectos desconocidos de esta tragedia violenta, como el caso de la familia Quesada, cuyos integrantes fueron asesinados uno a uno luego del conflicto y además recupera importantes noticias y aspectos del conflicto, básicamente del lado argentino del Territorio Patagónico. Este trabajo demuestra que las tropas del ejército argentino no llegaron por primera vez a la Patagonia para reprimir en la gran huelga de los años 1921 -1922, ya en el año 1918 el Presidente Yrigoyen las envío por este conflicto, pero al ser vencedores los paisanos pobladores, se les ordenó a tiempo no reprimir y acompañar a los carabineros sitiados y prisioneros en un campo ubicado entre el actual Perito Moreno y Los Antiguos hasta sacarlos del Territorio. Un antecedente revolucionario que no debía ser conocido y que se lo ocultó por años.

Resistido por algunos académicos que creen que ellos tienen la potestad y la autorización del conocimiento, este incansable buscador e investigador de historias y documentos se les ha adelantado en temas durante años, ha hallado documentación y ubicó bibliografía imprescindible de conocer y de leer, necesaria e imprescindible para tratar temas de historia patagónica. Con razón ha dicho: “…estos libros no se encuentran todos juntos en alguna biblioteca específica, hay que identificarlos y luego recorrer mucho para localizarlos; de muchos de ellos no se tenía conocimiento de que existían siquiera, como el caso de los trabajos de Wilhelm Vallentin, que recién ahora algunos por suerte se preocuparon de editar,  por sugerencia mía además…”

Sus libros no son solo de divulgación histórica porque en ellos hay temas nunca tratados anteriormente en la amplia bibliografía patagónica, que además hay que valorar que este autor se haya tomado el trabajo y el tiempo de ubicar y de leer además.

Como autor ha cuestionado varias veces las conocidas versiones del “Lejano Oeste” con que se ha pretendido simplificar lo complejo de la historia Patagónica; al respecto opina que esta versión simplista y anecdótica no desentraña el origen ni la realidad detrás de los hechos violentos, demorándose en contar conflictos entre “buenos y malos” y quedándose en las zagas familiares de los grandes pioneros.

                                                            

Como autor ha participado en muchas Ferias de Libros de Patagonia. Opina además que si bien es importante leer y aprender teoría, tampoco hay que perder el tiempo estudiando de por vida y dice que “... no se ha quedado con los simples capítulos fotocopiados de autores como Thompson o Hobsbawm que obligan a leer en las universidades”; “... hay que salir a buscar, a recuperar documentos y voces antes de que todo se pierda” opina en sus presentaciones de libros. Considera que en ciertos lugares, la derecha conservadora se ha apoderado de los temas históricos y que como “funcionarios del sistema” cuidan las agendas de Jornadas, Congresos y Encuentros de Historia. Es que la historia suele ser controvertida y mucho más  cuando quienes opinan no responden a las convenciones del discurso hegemónico.

No soy buen escritor, todavía estoy aprendiendo... me llevó a escribir el hecho de que nadie mejor preparado que yo se ocupaba de temas que me parecían importantes y que no había que dejar pasar y que irremediablemente se perderían junto a las personas que todavía recordaban o ciertos documentos que el descuido y el olvido podía destruir... ¿Qué tenía que hacer... esperar los tiempos universitarios, que se aprueben presupuestos... Qué te queda hacer cuando escuchas decir en medio de la nada, en un campo perdido están por quemar archivos o documentación solo porque son “papeles que ya no sirvencomo me ha pasado?

Que opinen lo que quieran los puristas del estilo y del lenguaje, aquí están mis trabajos, mis libros que la gente común por suerte lee y eso es mi mayor reconocimiento: “... llegar a una casa humilde de un paraje o pueblo y saber que han leído y comentado tu libro”.

No es algo menor en un mundo donde la lectura es un hábito que se pierde y en donde la respuesta más común y escuchada del mundo académico es “No tengo tiempo…”     

En la actualidad tiene ya dos libros nuevos para editar y está trabajando en otros que quizás logre editar próximamente; uno de ellos –ya terminado y diseñado- está centrado en la interesante historia de Tecka y en estos días trabaja en uno que coloca la mirada en el año 1918 y se que se va despligando a través de los hechos que se suceden luego de la Revolución Rusa en Patagonia. Considera que sin contexto la historia no es crítica y solo se demora en las anécdotas del pasado.

Hace algunos años atrás colocó en debate el tema de la fundación de Comodoro Rivadavia, analizando las fuentes disponibles llegó a la conclusión de que el verdadero fundador de Comodoro Rivadavia es el alemán Juan Plate. El tema, expuesto en los libros desde el año 2003, alcanzó notoriedad en los medios luego de un artículo de el diario El Patagónico publicado para el Aniversario de la ciudad en el año 2004, en esos días generó una discusión entre los pobladores, a la que luego los historiadores de la universidad local no pudieron escapar ni contradecir. Aquello de que Pietrobelli fue el fundador, hoy es un error clásico de quienes se conforman con las versiones impuestas sin revisar las fuentes como corresponde. 

Los libros de Maggiori fueron citados por historiadores y escritores; entre ellos: Osvaldo Topcic de Santa Cruz, Susana Bandieri de Neuquén, Daniel Márquez de Comodoro Rivadavia, María Argieri de Unicen, Tandil, Hanz Schulz de Bariloche, David Williams de Trelew, Osvaldo Aguirre, Jorge Camarasa, Pablo Raimondi, David Schneider, Marcelo Gavirati, Puerto Madryn, Mateo Martinic, Punta Arenas, Chile, Mauricio Osorio, Coyhaique, Chile, Gabriel Rafart, Martín Di Santo de la U.N.P.S.J.B., o Julio Esteban Vezub del Cenpat.

Ha escrito artículos colaborando en diarios y revistas como El Patagónico, Argentinisches Tageblatt, La Bitácora, Inmigración e Identidad, Pueblos y Fronteras, Extremo Sur, etc.