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Acá vamos a plantar un pueblo y se va a llamar Gobernador Costa

En el año 1902, terminado el contrato con la Comisión de Límites, el sueco Oscar Lunqwist se asoció con dos comerciantes de Rawson, el italiano Feliciano Promassay y el navegante Luis Costa, padre del ex Gobernador del Chubut Manuel Costa. Este inmigrante se instaló con una casa de comercial a orillas del arroyo Genoa, dando origen al pueblo de Gobernador Costa. Conocida como “El almacén de los suecos”, estaba situado a pocos kilómetros de la Colonia Aborigen General San Martín. Las causas de esta vecindad en el marco de una geografía que se caracterizaba por el espacio libre, nos obliga a repensar las pautas legales determinantes para obtener la propiedad de la tierra. En este valle rico en pasturas estaban situados los establecimientos rurales de cinco de los empresarios exportadores más importantes de origen alemán, ellos eran Mauricio Braun, Cristian Lahusen, Guillermo Staudt, Juan Plate y luego Thilo Martens. Esa misma vecindad a la que hacíamos referencia se destacaban más en las hoy desaparecidas localidades de Piedra Shotel y Nueva Lubecka; entre estos ganaderos alemanes y las tierras otorgadas por la Nación a Sayhueque, el más grande cacique de la Patagonia. Si bien unos pocos años anyes estos pueblos originarios habían sido considerados como “nómades”, y en este concepto no había entonces razón moral o legal alguna para apropiarse de las tierras que ocupaban históricamente, lo sorprendente es que terminada la llamada “Campaña del Desierto”, el mismo Estado no dudó en confiscarles en reducidos espacios de tierras, no siempre muy productivas, llamadas “Reservas Indígenas”. Obligados a reestructurar violentamente sus modos de vida a estos espacios limitados, pronto se vieron en inferioridad de condiciones para afrontar la supervivencia y comenzaron a perder sus tierras nuevamente. Esta asimetría de posibilidades se trasladaría en el tiempo y pautaría las relaciones entre colonos, paisanos y nativos; este modelo socio económico basado en la demanda externa colapsaría en la década del 30’ cuando el precio de la lana decayó, para no volver a alcanzar nunca esos picos históricos. 

            En Gobernador Costa, San Martín, Potrachoique, Piedra Shotel y Nueva Libecka se asentaron paisanos y colonos inmigrantes de origen europeo entre los dispersos integrantes de esos pueblos Tehuelches y Mapuches, fundando importantes emprendimientos e instituciones. El telégrafo y el correo, la casa de ramos generales de la firma Lahusen, fondas y herrerías, centrando estas poblaciones en una actividad ganadera que sentó las bases de una próspera economía. En el Valle del Genoa estuvo la primera fábrica de cerveza de la zona. Se desarrolló la construcción de la mano de italianos capaces de utilizar la piedra del lugar. Allí el español encontró su espacio para la ganadería, fundar panaderías, o levantar hoteles cuya construcción demandó la producción de ladrillos y cal de cantera. Hoy esos edificios permanecen en pie dando características singulares a esos pueblos  de precordillera. De estos valles, del Genoa y del Senguerr salieron además las cepas de los caballos con que el estanciero Solanet creó la hoy reconocida “Raza criolla”. De todos estos temas se ocupa este libro que hoy tiene dos ediciones y se encuentra prácticamente agotado.

            Luego de esta publicación el autor dijo: “En este segundo trabajo intento continuar con el relevamiento de Departamento Tehuelches iniciado con el libro de Río Pico. A su vez esto de escribir no deja de ser una buena excusa para seguir conociendo más allá del paisaje, de no perder el hilo comunicacional con la gente, colonos que a veces pasan desapercibidos en el marco de una historiografía chubutense centrada hegemónicamente en la gesta galesa. No deja de ser un “paseo” por tierras donde vivió sus últimos años el más grande de nuestros caciques; un recorrido por parajes al costado de las rutas principales, algunos antiguamente habitados y hoy desaparecidos… pero que permanecen en el recuerdo de las personas que aún hoy viven.” 

            Durante la realización de este trabajo el autor visitó el antiguo cementerio familiar de los Sayhueque entre las serranías cercanas a “Las Salinas”, pero también luego de la presentación del libro, recorriendo los alrededores de José de san Martín, localizó la tumba del italiano Feliciano Promassay y las ruinas de un antiguo establecimiento que pudo ser de Herman Faesing, antiguo poblador de José de San Martín e integrante de los “Rifleros del Chubut”.

 

Ediciones: 1° Edición Año 2003 – 2° Edición Año 2005 -

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